domingo, 7 de junio de 2015

Nunca Volverás - Capítulo 4 (Ingrid)

No veo nada. No escucho nada. No siento nada. Bueno, eso último no es verdad. Lo único que siento es mi corazón en la garganta.

Dove no apuñaló a Levi una sola vez. Clavó ese cuchillo varias veces, mientras que yo veía, sujetada por Dryden. Después de eso Anna cerró la puerta y no me acuerdo de nada más después de la primera lágrima.

Lo siguiente que puedo captar del mundo exterior es estar sentada en la mesa del comedor. Anna, Dryden y Florence también lo están. Miro a mi alrededor y encuentro una gran mancha de sangre, que imagino pertenece a Noella, pero su cuerpo no está. Quiero levantarme, salir de aquí, correr lejos, pero no puedo. Mi cuerpo no reacciona a nada. Lo único que consigo es preguntar;

   - ¿Pero qué estamos haciendo aquí?
   - Dove nos ha llamado. Mira. - Dijo Dryden pasándome un trozo de papel. La letra era mala y mi visión estaba borrosa, pero conseguí leer lo que ponía.

"Quiero que os reunáis conmigo en el salón. Necesito hablar, especialmente contigo, Anna. De verdad que no quiero matar a nadie más. Haced lo que os digo y nadie más resultará herido. -Dove". La nota está manchada de sangre.

Empiezo a llorar otra vez. Siento que la cabeza me va a estallar. Levi está muerto. Mi hermano está muerto. Recuerdo cuando él tenía 5 años. Mis padres habían muerto dos años antes y vivíamos con mi tía. Ella nunca estaba en casa, la cual estaba hecha un desastre. No se preocupaba por nosotros, nos odiaba. "Ojalá hubieseis muerto con vuestros padres", nos dijo un día, mientras que le daba una bofetada a Levi. 

En uno de esos días en el que llevaba fuera de casa más de 24 horas, Levi se cortó el pie gravemente con una botella rota que estaba en el suelo. Sangraba mucho, y gritaba y lloraba sin parar. Yo llamé a la ambulancia, y mientras esperaba le acariciaba el pelo y decía "No pasa nada. Yo cuidaré de ti. Siempre.". "Pero, ¿me abandonarás como papá y mamá?", dijo él entre sollozos. "No, nunca. Te protegeré. Lo prometo."

He roto mi promesa. No importa que nos alejamos de mi tía para siempre. No importa las veces que le defendí en el colegio cuando los demás se reían de él. Está muerto. Y eso no lo puedo arreglar.

Dove llega a la habitación. No se sienta, mantiene su distancia de nosotros.  

   - Anna, necesito que te quedes. Si no te vas, no quedará nada de mí. Te necesito. - Dice Dove, casi llorando. Lleva el cuchillo ensangrentado en la mano derecha. Anna abre la boca para decir algo, pero no salen palabras, solo lágrimas de sus ojos. - Lo siento, de verdad. No quería matar a nadie...

Con estas palabras estallo.

   - ¡¿POR QUÉ LE MATASTE ENTONCES?! - Grito con toda la fuerza que mis pulmones me otorgan. - ¡LEVI ESTÁ MUERTO Y NUNCA VOLVERÁ A LA VIDA! HA SIDO TU CULPA.- Pronunciando las últimas palabras me levanto y me lanzo hacia ella. La tiro al suelo y le doy un puñetazo en la cara. Es cuando veo la sangre salir de su nariz que siento como algo me atraviesa la espalda.

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