domingo, 7 de junio de 2015

Nunca Volverás - Capítulo 4 (Ingrid)

No veo nada. No escucho nada. No siento nada. Bueno, eso último no es verdad. Lo único que siento es mi corazón en la garganta.

Dove no apuñaló a Levi una sola vez. Clavó ese cuchillo varias veces, mientras que yo veía, sujetada por Dryden. Después de eso Anna cerró la puerta y no me acuerdo de nada más después de la primera lágrima.

Lo siguiente que puedo captar del mundo exterior es estar sentada en la mesa del comedor. Anna, Dryden y Florence también lo están. Miro a mi alrededor y encuentro una gran mancha de sangre, que imagino pertenece a Noella, pero su cuerpo no está. Quiero levantarme, salir de aquí, correr lejos, pero no puedo. Mi cuerpo no reacciona a nada. Lo único que consigo es preguntar;

   - ¿Pero qué estamos haciendo aquí?
   - Dove nos ha llamado. Mira. - Dijo Dryden pasándome un trozo de papel. La letra era mala y mi visión estaba borrosa, pero conseguí leer lo que ponía.

"Quiero que os reunáis conmigo en el salón. Necesito hablar, especialmente contigo, Anna. De verdad que no quiero matar a nadie más. Haced lo que os digo y nadie más resultará herido. -Dove". La nota está manchada de sangre.

Empiezo a llorar otra vez. Siento que la cabeza me va a estallar. Levi está muerto. Mi hermano está muerto. Recuerdo cuando él tenía 5 años. Mis padres habían muerto dos años antes y vivíamos con mi tía. Ella nunca estaba en casa, la cual estaba hecha un desastre. No se preocupaba por nosotros, nos odiaba. "Ojalá hubieseis muerto con vuestros padres", nos dijo un día, mientras que le daba una bofetada a Levi. 

En uno de esos días en el que llevaba fuera de casa más de 24 horas, Levi se cortó el pie gravemente con una botella rota que estaba en el suelo. Sangraba mucho, y gritaba y lloraba sin parar. Yo llamé a la ambulancia, y mientras esperaba le acariciaba el pelo y decía "No pasa nada. Yo cuidaré de ti. Siempre.". "Pero, ¿me abandonarás como papá y mamá?", dijo él entre sollozos. "No, nunca. Te protegeré. Lo prometo."

He roto mi promesa. No importa que nos alejamos de mi tía para siempre. No importa las veces que le defendí en el colegio cuando los demás se reían de él. Está muerto. Y eso no lo puedo arreglar.

Dove llega a la habitación. No se sienta, mantiene su distancia de nosotros.  

   - Anna, necesito que te quedes. Si no te vas, no quedará nada de mí. Te necesito. - Dice Dove, casi llorando. Lleva el cuchillo ensangrentado en la mano derecha. Anna abre la boca para decir algo, pero no salen palabras, solo lágrimas de sus ojos. - Lo siento, de verdad. No quería matar a nadie...

Con estas palabras estallo.

   - ¡¿POR QUÉ LE MATASTE ENTONCES?! - Grito con toda la fuerza que mis pulmones me otorgan. - ¡LEVI ESTÁ MUERTO Y NUNCA VOLVERÁ A LA VIDA! HA SIDO TU CULPA.- Pronunciando las últimas palabras me levanto y me lanzo hacia ella. La tiro al suelo y le doy un puñetazo en la cara. Es cuando veo la sangre salir de su nariz que siento como algo me atraviesa la espalda.

domingo, 29 de marzo de 2015

Vaguería, vagueza, vagancia y vaguedad

¿Qué me pasa? Tengo mil ideas en la cabeza, esto no debería de estar pasando. ¡No puedo escribir! Es increíble. El amor, la soledad, el miedo, el futuro... Todos estos temas que no consiguen desarrollarse en esta página virtual.

¿Y por qué, cuando pienso todos los días en ello, espero hasta el último momento para escribir una entrada? Cuando se me ocurre un tema es cuando estoy inspirado, cuando deería de escribir. ¡Tengo todo el mes y decido escribirlo todo en los tres últimos días! No lo entiendo. Al final acabo escribiendo cualquier cosa, aunque no esté demasiado contento con el resultado, y lo publico solo por publicarlo. ¡Se supone que escribo porque es lo que me gusta! Seguro que he matado muchas ideas buenas que he tenido porque no las escribí.

Todo esto me hace pensar en algo: ¿Solo escribo porque yo mismo me puse un propósito? ¿Qué pasaría si no lo hubiese hecho? Bueno, creo que eso ya lo sé. Durante el verano pasado tuve un parón que me duró meses. Y teniendo tantos temas de los que hablar, ya que me había mudado aquí a Canadá. Ahora todas esas primeras impresiones están perdidas, reemplazadas por lo que se ha convertido en mi rutina aquí.

Si no escribiese por falta de tiempo me lo perdonaría, pero tiempo es de lo que más me sobra en esta vida. Y lo malgasto... ¿viendo vídeos en YouTube? Claro que si me gusta ver vídeos los seguiré viendo, pero acabo viendo los mismos una y otra vez... ¡Es que hasta me ha empezado dar pereza a ver películas y series! Tengo una serie que me encanta a la mitad y no la termino. Es increíble que me dé pereza hacer eso.

Espera, ¿qué? Creo que acabo de reconocer algo en la última frase. ¡Claro! Ahora lo entiendo todo. Soy vago. Sí, soy vago. Muy vago, demasiado. Todo me da pereza, no tengo ganas de hacer nada. Obviamente no me pasa siempre, de lo contrario no estaría escribiendo esto por el trabajo que supondría. Pero, como ya he dicho, estoy escribiendo esto a 29 de marzo, habiendo tenido todo el mes para escribir.

Bueno, supongo que todo esto ha tenido algo bueno. He conseguido escribir una entrada. Y sí, es una entrada sin sentido que he escrito para tener una entrada menos que escribir. Y probablemente me arrepienta de haberla escrito a los dos días. Pero ¿sabéis qué? Por lo menos me servirá de recordatorio. Un recordatorio de que deje de ser tan vago y que haga las cosas que tengo que hacer, me guste o no. Porque si lo único que fuese es vago, no sería nadie.

Nunca Volverás - Capítulo 3 (Levi)

Me entran arcadas mientras veo como la sangre se vierte bajo la garganta de Noella, manchando su ropa. Dove la suelta y cae al suelo. Escucho como intenta producir algún sonido. Eschucho la agonía de alguien muriendo y yo soy incapaz de moverme, como si ese cuchillo se hubiese clavado en mi garganta. No soy capaz de reaccionar. Siento como alguien tira de mi brazo. Es mi hermana, Ingrid, sacándome de allí. Ambos corremos hacia la puerta principal, cuando escucho "No podéis salir de aquí". Sin hacer caso, mi hermana sigue corriendo, aprentándome más fuerte. Creo que mi corazón nunca ha latido tan rápido.

Cuando llegamos a la puerta, Ingrid intenta abrirla, pero no lo consigue. Estamos encerrados. Ingrid, sin poder aceptarlo, patea la puerta todo lo fuerte que puede, pero nada funciona. Yo continúo sin poder reaccionar por mí mismo. Me parece que nada es real, que estoy en una película de miedo. Pero es real. Lo sé cuando me muerdo los dedos tan fuerte que encuentro el sabor de mi sangre en la boca. Aterrorizado por la escena anterior, reprimo una arcada. Ingrid, que acaba de rendirse a abrir una ventana, viene hacia a mí.

   - Tenemos que encontrar una salida. O un escondite. Pero tenemos que movernos - Dice mirandome a los ojos. Me doy cuenta de que está sudando.
   - ¡Por aquí! - Me giro hacia la voz y veo a Dryden. Se dirige hacia el sótano. Le sigue mi hermana, cogiéndome de la mano y arrastrándome con ella. 

Lo único que hay en mi mente es Dove atravesando la garganta de Noella con el cuchillo. Esta imagen se turna en mi mente con imágenes del presente: Ingrid tirando de mi mano; la sangre de Noella en la hoja del cuchillo; Anna cerrando una puerta con cerrojo; la cara de Noella cuando el cuchillo atraviesa su garganta; Florence, en cuclillas, gritando histéricamente; el cuerpo de Noella en el suelo, con una piscina de sangre alrededor de su garganta. No entiendo qué pasa, no entiendo el mundo que me rodea, que me asfixia. La cabeza me da vueltas, me falta el aire. Debo de estar a punto de desmayarme, porque Ingrid me coge en sus brazos y lentamente me sienta en el suelo.
   - Levi, intenta respirar. - Escucho sus palabras, pero no puedo formar una respuesta. - ¡Levi! ¡Respóndeme! ¡Necesito que intentes respirar! - Ingrid me sacude con fuerza. Esta vez sí soy capaz de responder. Asiento y respiro profundamente mientras que escucho a Florence gritar histericamente.

No sé cuanto tiempo pasa. Debieron de ser minutos, pero me parecieron horas. Veía a Dryden dar vueltas por la habitación; Anna, inmóvil, con las manos tapándole la cara; Ingrid a mí lado, todavía aprentándomme el brazo; Florence, en una esquina, intentando no gritar, sin mucho éxito. 
   - No puedo más. - Dryden, más que asustado, parece frustrado. - No puedo más. ¡Necesito salir de aquí! ¡Dove va a venir a por nosotros!
   - No, no vendrá. Sigue arriba. - Anna habla con una voz muy temblorosa, mientras se quita las manos de la cara. Sus ojos están rojos. - Cuando huímos no se movió de donde estaba. Estamos encerrados, no tenemos escapatoria.
   - ¿Y qué pretendes que hagamos? ¡¿Pretendes que nos quedemos encerrados en esta habitación para siempre?! - Parece que la cara de Dryden arde. Anna no dice nada. 
   - ¡Noella está muerta! ¡Nosotros vamos a morir también! ¡Vamos a morir! - Florence estalla, mirándonos a todos a los ojos. Lágrimas le bajan por las mejillas.

A partir de aquí no sé que pasa. Mis ojos se cierran involuntariamente, soy incapaz de escuchar nada. "Estamos encerrados". "Vamos a morir". "No tenemos escapatoria". Las palabras resuenan en mi cabeza. Toda mi vida he temido actuar. Toda mi vida me ha dado miedo decir la frase equivocada, hacer el gesto incorrecto. Me paso la vida siendo una marioneta, sin hacer decisiones por mí mismo. Siempre hay alguien que me salva. Estoy harto de no actuar. 

Vuelvo a abrir los ojos. Sin pensarlo, me levanto. Sacudo mi brazo para soltarme de la mano de mi hermana, y voy hacia la puerta. No sé a dónde voy, ni cual es mi plan. Pero voy a actuar. Creo oír a mi hermana gritándome que no abra la puerta. Lo único que oigo es el latido de mi corazón. Quito el cerrojo y abro la puerta, dispuesto a subir el salón, a intentar buscar una salida alternativa, a enfrentarme a Dove. Sin embargo, las escaleras no están vacías. Encuentro a Dove, sujetando el cuchillo ensangrentado, y, antes de poder reaccionar, lo siento en mi estómago. Lo último que escucho es la voz de mi hermana.

"¡NO!"

 

martes, 17 de marzo de 2015

Nunca Volverás - Capítulo 2 (Noella)

Ya no me quedan más mensajes que contestar, pero estoy tan aburrida que me dedico a releerlos. ¿Por qué habré llegado tan pronto? En esta fiesta solo conozco a Anna, y todavía no está aquí. Bueno, también conozco a Dryden, por supuesto. Dejo de mirar mi móvil y lo encuentro en la esquina opuesta del salón. Está hablando con otra chica, Ingrid, creo; no estaba prestando mucha atención cuando se introdujo. Dryden mira en mi dirección, así que le dedico una sonrisa y aparto la mirada tan rápida como puedo. Parece que los dos estamos intentando fingir que nada pasó entre nosotros, por Anna.

Esto es lo más incómodo que he experimentado en mi vida. Una sala llena de extraños y mi ex. Pero por Anna, haré lo que sea. Es nuestro último día juntas, y no me lo puedo perder. Hemos pasado un año juntas... Casi todas nuestras clases coincidían, la veía todos los días a casi todas horas. Era inevitable que no acabásemos hablando. No puedo creer que todo se acabe hoy.

Todavía aburrida, me levanto y camino hacia la mesa de la comida. Allí veo a otro chico, el hermano de Ingrid. No recuerdo su nombre, así que se lo pregunto:
  -Perdona, ¿puedes repetirme tu nombre? Tengo muy mala memoria. - Dije con una sonrisa.
  -Levi. - Contestó él, sin ni siquiera mirarme.  ¿Y nada más? ¿Ni siquiera una sonrisa de vuelta? "Qué chico más soso", pensé. De todos modos, ya estoy satisfecha con mi intento de entablar conversación, así que cojo un par de trozos de fruta y vuelvo a sentarme. 

Según me dijo Anna, había 8 personas invitadas, incluyéndola a ella. Observo la habitación. Contándome a mí, somos 6. Faltan Anna y alguien más. Estoy a punto de escribirle un mensaje preguntando dónde está, cuando escucho el timbre. Dove, la anfitriona, se levanta tan rápido que por poco se tropieza. Supongo que está nerviosa. "Esta chica lo va a pasar fatal hoy", me digo a mi misma mientras que me levanto para abrazar a Anna, que por fin ha llegado.

  -¡Ya pensaba que no ibas a venir! - Le digo.
  -¡Lo sé, lo sé! Lo siento, calculé mal el tiempo. Ya sabes lo mal que se me da coger el autobús. - Me contestó ella. - Falta alguien, ¿no?.
  -Sí, falta Zahn - Responde Ingrid.-¡Zahn siempre llega tarde! No me lo puedo creer.
  -Este chico vive en su mundo...- Responde Anna.- Me dijo que se había perdido, como siempre. Espero que encuentre el camino. Creo que será mejor que empecemos sin él, a lo mejor ni llega. ¿Qué te parece, Dove?
  -Lo que tú quieras, Anna.- Dice Dove, con una voz tan baja que parece un susurro.

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Miro mi móvil. Han pasado dos horas desde que Anna llegó. Me arrepiento muchísimo de haber ido al lavabo mientras que todos se sentaban en la mesa; el único sitio que quedaba libre era entre Dryden y Dove. "Perfecto, me voy a pasar la fiesta entre mi ex y la chica más rara del mundo", pensé. No he dejado mi móvil ni un momento. Estaba hablando con Eldon, un chico que me gusta, cuando Anna me interrumpe.
  -¡Noella! Deja ya el móvil. ¿Es que yo no soy lo suficientemente importante para ti?- Grita Anna con una sonrisa sarcástica.
  -Tú lo eres todo, Anna.- Digo mientras bloqueo mi móvil. Anna me mira fijamente y ambas nos reímos. Pienso que es por esto por lo que he venido hoy.
  - Bueno, no creo que Zahn vaya a venir. -Dice Anna con un suspiro.- Dove, ¿quieres darme esa sorpresa de la que hablabas antes? No puedo más con la intriga.
Sin hablar, Dove se levanta. Noto que le tiemblan las manos mientras que abre la puerta de la cocina ¿De qué sorpresa se trata? Pienso en una tarta cuando vuelve a aparecer en el salón con un cuchillo grande. Sin embargo, no trae ninguna tarta. Solamente se limita ha venir hacia mí, tirarme de la silla y cogerme desde atrás, sujetando el cuchillo en mi garganta.

  -¿Qué te crees que haces? ¡Suéltame!- Grito. Puedo notar la hoja del cuchillo acercándose cada vez más
  -Anna, no puedes irte.- Susurra Dove.- No puedes dejarme aquí, sola, otra vez.
  -Dove, ¿qué estás haciendo? Suelta a Noella.- Exclama Anna, mientras que se levanta de su silla.
  -¡No te muevas!- Esta vez Dove está gritando.- Si te mueves, la mato. Prométeme que no te vas a ir. Quédate aquí conmigo. Sé que si te vas ahora, nunca volverás. No te vayas. Hazlo por mí.
  -¿Pero que estás diciendo? ¡Ayudadme!- Digo a los demás. Todos parecen tan inmóviles como yo, como si la cuchilla estuviese en sus cuellos, y tuviesen miedo de que un paso en falso provocase su muerte.
  -Dove, necesito que te calmes. Suelta el cuchillo y deja a Noella, por favor.- Esta vez Anna habla más calmada. 

Noto que el cuchillo se aleja un poco. Creo que va a dejarme ir, que todo era una broma. Pero en vez de sentir sus brazos soltándome, siento como la hoja del cuchillo atraviesa mi garganta.

sábado, 28 de febrero de 2015

Mente - Before I Go to Sleep

¡Hola! Esta es la última entrada de la mini-serie Before I Go to Sleep que he hecho este mes. Voy a explicar de dónde surgió, y por qué he decidido hacerla.

Cada noche, antes de dormir, me gusta leer un poco. Una noche, a mediados de este mes, empecé un libro llamado Before I Go to Sleep (de ahí el nombre de la mini-serie). No quiero entrar en muchos detalles sobre el libro, pero quiero explicar un poco de qué va; una mujer, de unos 47, tiene amnesia, y no solo no recuerda nada más allá de su juventud, sino que olvida lo que hizo el día anterior cada vez que se despierta. Es como si el día anterior no hubiese existido, ni el anterior a ese, etc.
Personalmente, pienso que el libro es interesante como mínimo. Me empezó a gustar desde el momento que vi de que iba. Esa noche, cuando terminé de leer los dos primeros capítulos. Empecé a pensar. Empecé a pensar en la memoria y los recuerdos. Estuve pensando tan intensamente, que no pude dormir. Y del tema de la memoria, pasé a la paranoia, la identidad y personalidad, la muerte, los universos paralelos... Estuve como dos horas o así teniendo una discusión conmigo mismo. Cuando me quedaba sin un tema, mi mente automáticamente generaba otro, y aunque quisiese dormir, no podía.

Como no había subido ninguna entrada este mes, y  no tenía muy claro el futuro de Nunca volverás, decidí dedicar las 5 entradas de febrero a esta experiencia.
De todos modos, pido disculpas. Y más que a quién quiera que esté leyendo, me disculpo al blog en sí. Pienso que, exceptuando Paranoia, estas entradas no me han quedado muy bien. Ahora mismo estoy en un autobús, escribiendo esto desde mi móvil, y ni siquiera sé si voy a poder subirlo a tiempo. No me acordé de que febrero solo tiene 28 días y estoy muy cerca de romper el propósito que hice en enero. Intentaré que no vuelva a pasar.

Por último, no voy a decir que todo lo que he escrito se aplica a mí, pero tampoco voy a decir que no me he basado en mí mismo. Solo son ideas que pasaron por mi cabeza esa noche.
Y nada más. Quizás Before I Go to Sleep no se acabe aquí, si paso alguna otra noche debatiendo en mi cabeza conmigo mismo, haré una entrada. De momento, tengo que averiguar qué hacer con Nunca Volverás...

Locura - Before I Go to Sleep

Yo no estoy loco.

Hablo solo. Pero todo el mundo lo hace, ¿no? Algunos lo hacen solo en el interior, en sus mentes, pero no hay nada malo en hacerlo en el exterior. Es completamente normal. 

Veo cosas que "no son reales". Pero sí lo son, son reales para mí. Si lo puedo ver, es real. Si lo puedo sentir, es real. Si lo puedo imaginar, es real. Hay personas que dice que no están ahí, pero es normal que lo digan, no pueden verlas.

No me gustan otras personas. Sólo confío en mí mismo. Siento que todos conspiran contra mí. Quieren hacerme daño, no puedo confiar en nadie. Pero, en un mundo como el nuestro, ¿cómo no va a ser normal sentirse así?

tengomiedoquierosalirdeaquinoteacerquesporfavordejadmeenpazqueestapasandonoentiendomeestoymuriendoynadiemeayudanadiepuedeayudarmeesinevitabletodosmeodianodioatodododioatodosodioatodosperoesnormaltodoesnormal

Eso no está bien. Esto si está bien, pero eso no. No entiendo por qué todos lo hacen. NO ES NORMAL. No, no le hace daño a nadie, pero no es normal. Y si no es normal está mal. TÚ estás mal. TÚ Estás loco.
Yo estoy loco.

viernes, 27 de febrero de 2015

Memoria - Before I Go to Sleep

No recuerdo lo que he hecho. No recuerdo los lugares donde he estado. No recuerdo a las personas que he conocido.

No soy dueño de mi mente, y es algo que odio. ¿Por qué tengo recuerdos de unas cosas y no otras? ¿Por qué no puedo recordarlo todo? Sé que la mente tiene límites, pero no sé en que se basan.

Tengo miedo. Tengo mucho miedo. Porque estoy intentando transferir los recuerdos que tengo aquí, pero no sé qué recordar. Sin embargo, recuerdo muchas cosas.

¿Qué pasa si algún día me olvido de mi nombre? ¿O de cómo es mi cara? ¿Llegará el día en el que mire viejas fotos y no reconozca a las personas que hay en ellas? ¿Qué pasa si me olvidó de Canadá? ¿Y si me olvido a los que dejé atrás?

En realidad, no me gustaría controlar mi mente. No quiero decidir qué recordar y qué olvidar. Sería un poder peligroso. Querría olvidar las malas experiencias, pero esas son las que me hacen ser quién soy ahora, ¿no? Sin embargo, hay muchos buenos recuerdos que ni siquiera sé que existen. Que nunca podré recordar.

Ahora viajo en autobús. Voy a Nueva York. Pasaré aquí tres días, veré cosas que solo he visto en imágenes. Pero seguramente no lo recuerde todo. Conforme vaya pasando el tiempo, iré recordando menos y menos acerca de este viaje.  

¿Quién sabe? Puede que ni si quiera recuerde haber escrito esta entrada.

Quién soy - Before I Go to Sleep

¿Quién soy? Una pregunta que me hago a diario inconscientemente, que todos hacemos.

Descripciones de personas que no te conocen de nada pueden definirte. Es lo que llamamos la primera impresión. Pero una primera impresión puede ser falsa, la mayoría lo son.

Adjetivos de las personas más cercanas a ti pueden definirte. Esas personas han pasado contigo mucho tiempo, y podrían dar millones de adjetivos que te describan. Pero no nos comportamos igual con cada persona. Ni en cada situación. 

Fotografías pueden describir tu exterior. En ellas puedes ver cómo es tu cara, tu cuerpo. También muestran tu forma de vestir, otra manera que las personas utilizan para definirte. Sin embargo, todo depende de la perspectiva, de la luz, del lugar, de la situación.

Podéis utilizar todas las descripciones posibles. Podéis usar todos los adjetivos del mundo. Podéis tomar todas las fotografías que queráis. Pero nunca podréis definir quién soy.
Y lo mejor, o lo peor, es que yo tampoco puedo.

Nuestras características son como nuestra cara. Hay personas que pueden definirla, o nosotros podemos mirarla en fotos o un espejo. Pero nunca hemos visto nuestra cara de otra forma, como una persona exterior haría. Nunca podremos ver nuestra cara de verdad.

¿Quién soy? No lo sé. Y nunca podré saberlo.

viernes, 20 de febrero de 2015

Paranoia - Before I go to Sleep

Nada es real. Nada es mentira.


Ese color no es rojo, pero es rojo para ti. Es rojo para él, es rojo para todos. Pero no es rojo; nada es rojo. Sin embargo, todo es rojo. Nunca sabremos qué significa rojo, aunque sabemos definirlo. ¿Es mi rojo igual a tu rojo?  ¿Qué rojo es el verdadero? ¿Hay un verdadero rojo?

Yo tengo amigos. Tengo muchos amigos, tengo pocos amigos, pero en realidad no los tengo. Nunca sé quién es mi amigo y quién no. Quién se preocupa por mí, quién me quiere de verdad. Pero todos se preocupan por mí. Solo que no lo hacen. O sí. 

Algún día encontraré al amor de mi vida. Me odiará. Se preocupará por mí. Querrá matarme. Querrá pasar todo su tiempo conmigo. Seré la mejor persona que haya conocido, de la que más se arrepienta de haber conocido. 

Gracias. Lo siento. Gracias por nada. Siento disculparme tanto. Hasta nunca. No te vayas.

Nada que escribo es real. Todo lo crea mi mente, y eso lo hace real. Solamente puedo fiarme de mí mismo, pero me puedo destruir en cuestión de segundos. Si quiero evitarlo, deberé usar mi mente. Aunque nunca me fíe de ella. 

Estoy harto de esta batalla, me gustaría seguir peleando. Elegir de una vez, morir con la persistente duda. Ver pasar el tiempo, saltar del pasado al futuro.

¿Y para qué escribo esto? Nada va a ayudar. La paranoia siempre estará conmigo, y esto es lo único que sé que es real...

...¿verdad?


sábado, 31 de enero de 2015

Qué hacer con mi vida

¿Que cuál es mi pasión? Pues no lo sé. ¿Qué quiero hacer con mi vida? Quién sabe. Tengo muchas dudas.

"Miguel, cógete Matemáticas". "Miguel, Física te va a servir más". "Miguel, no desperdicies el año con asignaturas tontas y con cosas que no vas a tener el año que viene". Ya sea por opinión de otra gente o por mis pensamientos propios, estas frases siempre están en mi cabeza. ¿Y sabéis qué? Estoy harto.

Elegir asignaturas aquí en Canadá es una de las mejores y peores cosas que me podría haber pasado. Por primera vez en mi vida no tengo Educación Física, y no podría ser más feliz. No tengo Música, no tengo Dibujo. Cosas que sé que no me van a servir de nada porque no se me dan bien y no me gustan. Y estoy contento con ello. Pero, ¿estoy contento con no tener Historia? ¿Biología? ¿Estoy contento con el hecho de que puede que no dé Matemáticas en todo el año?

No tengo nada claro lo que quiero. No sé lo que me gusta, no sé qué me apasiona. En España, el año pasado, nada me llamaba la atención. Si no hay nada que me guste, será porque todo lo que doy no me gusta. Parece algo bastante tonto, pero yo no me había dado cuenta hasta este año.

Acaba de terminar el primer semestre, y con ello mis primeras cuatro asignaturas. ComTec (Communications Technology) ha resultado diferente de lo que yo me pensaba. Básicamente era editar vídeo, audio y sobre todo imagen. Era un curso de Photoshop en un instituto. Y no me arrepiento para nada de haberla tenido. He descubierto que me gusta mucho diseñar pósters o anuncios. 

También he tenido Antropología, Psicología y Sociología, todo en una asignatura, y me ha encantado. Todos los experimentos, los casos prácticos, el debate Naturaleza vs. Entorno. Todo, me ha parecido muy interesante y no me importaría aprender más sobre ello, sobre todo de Sociología.

En el último periodo tenía Ciencias Medioambientales. Al segundo día me cambié, no tengo que decir nada más. La única alternativa era Moda, y al principio yo no quería estar ahí, pero ha resultado ser bastante interesante. Para nada aprendí a combinar colores o ninguna de esas cosas que la gente me dice, sino que aprendí sobre los problemas sociales con la producción de la ropa y las diferentes influencias que actúan en nuestra forma de vestir. Y la parte práctica también ha sido genial.

Puede que no me acabe dedicando a nada de eso. Sigo sin saber qué quiero hacer con mi vida. Lo que sí he aprendido es que hay más cosas que Matemáticas y Química. Que sí, que tendré Matemáticas el año que viene, y contra eso no puedo luchar. Hay que tener una balanza equilibrada, y por eso estoy en la lista de espera para entrar. Pero si no entro no me voy a estresar acerca del año que viene. Lo que sea será, y si no doy Matemáticas encontraré una cosa nueva que probar que puede terminar conviertiéndose en mi profesión.

Por todo lo que he aprendido este semestre en Canadá, quiero lanzar un mensaje, y más que a otras personas me lo dirijo a mí mismo. No tengáis miedo de experimentar. Hacer cosas nuevas, conoceros a vosotros mismos. Si estás estancado en una situación como la mía es porque hay algo que está mal, y hay que cambiarlo.

Y aquí termina un episodio más de yo creyéndome que cambio la sociedad con mis entradas. A lo mejor no cambio al mundo, pero sí que cambio mi mundo. Nos vemos en la siguiente entrada.